PELIGRO DE DESHIDRATACION

LUIS REINOSO GARZON

Mexicanos ignoran los peligros de la deshidratación- Grupo Milenio

No beber suficiente agua puede provocar deshidratación, pero consumir demasiado también puede ser peligroso. El agua constituye aproximadamente el 60 % de nuestro peso corporal, se encuentra en nuestras células, órganos, sangre, líquido linfático y en diferentes vías de nuestro sistema. El agua desempeña un papel decisivo en casi todas las funciones corporales; tales como: Transportar nutrientes y oxígeno a las células, Eliminar bacterias de la vejiga, Favorecer la digestión, Prevenir el estreñimiento, Normalizar la presión arterial, Amortiguar las articulaciones, Proteger órganos y tejidos, Regular la temperatura corporal, Mantener el equilibrio electrolítico.

Pero nuestro cuerpo pierde agua constantemente al sudar, orinar e incluso respirar; para funcionar correctamente, es necesario reponer este líquido perdido y si no se toma agua suficiente, el organismo sufre un desequilibrio hídrico.

Cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere, puede producirse una deshidratación. Esto puede provocar diversos problemas de salud graves como Orina de color amarillo oscuro y olor fuerte, Orinar con menos frecuencia de lo habitual, sensación de mareo o aturdimiento, sensación de cansancio, sequedad en la boca, labios y lengua, ojos hundidos.

En casos graves, la deshidratación puede causar confusión, ritmo cardíaco acelerado e incluso insuficiencia orgánica, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero también puede ser peligroso beber demasiada agua, así beber cantidades excesivas de agua en un corto período de tiempo puede causar intoxicación hídrica, esto ocurre cuando el equilibrio de sodio en la sangre cae peligrosamente, provocando la inflamación de las células del cuerpo; al consumir demasiada agua, se elimina importantes sales y nutrientes que el cuerpo usa para su correcto funcionamiento.

Los síntomas de la intoxicación hídrica incluyen: náuseas y vómitos, dolor de cabeza, confusión, pérdida de energía, somnolencia y fatiga, Inquietud e irritabilidad debilidad muscular, espasmos o calambres, convulsiones, en casos extremos, coma.

Los líquidos se absorben rápidamente en el torrente sanguíneo; el exceso de éstos son filtrados por los riñones, los cuales pasarán luego a producir orina.

Sin embargo, nuestros riñones solo pueden procesar aproximadamente un litro de líquido por hora.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria recomienda 2 litros para las mujeres y 2,5 litros para los hombres, esto incluye agua de todas las fuentes, incluyendo alimentos, no solo bebidas.

La mayoría de los alimentos, como frutas, verduras, granos e incluso frutos secos, contienen agua. La sandía, por ejemplo, está compuesta por aproximadamente un 92 % de agua.

Para que una persona se mantenga sana, las autoridades sanitarias recomiendan beber de seis a ocho vasos de agua al día. Sin embargo, los científicos afirman que nuestras necesidades de agua dependen de varios factores: como el peso corporal, la actividad física, la edad, el sexo y las condiciones ambientales.

El factor que más influye en la cantidad que necesitas es la estatura o si nuestra vida se desarrolla en un lugar cálido y húmedo, las necesidades de agua serán considerablemente mayores que las de alguien que vive en un lugar frío y seco.

La sed es la señal natural del cuerpo de que necesita más agua. El color de la orina es otro buen indicador de hidratación: el amarillo pálido indica que estás bien hidratado, mientras que el amarillo oscuro puede indicar deshidratación; también se necesita beber más líquidos si el ser humano tiene vómitos o diarrea.

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